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La desconexión digital: un derecho para los trabajadores y un deber para las compañías

Autora: Piedad Negro. Quint.

¿Quién no participa en un grupo de whatsapp o hangouts con los compañeros del curro, en el que no solamente se comunican dónde quedaremos para ir de cañas el viernes? ¿Quién no ha tenido correos o mensajes a horas intempestivas que requerían de nuestra intervención, porque si no se caía el mundo y llegaba el apocalipsis (una o dos veces al día)?

Esta realidad, tristemente generalizada y aceptada en determinados sectores, ha querido ser contrarrestada, ya veremos con qué éxito, con el reconocimiento al derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral (Art. 88) incluido en la nueva ley de protección de datos (en adelante LOPDGDD) aprobada a final de año pasado. Éste derecho, forma parte de un conjunto más amplio de derechos digitales, de muy diversa naturaleza y calado, en los cuales se tocan aspectos tan básicos y fundamentales como la intimidad, la educación, la protección de menores por internet o, como en el caso que estamos tratando, el equilibrio entre la vida personal y profesional de los trabajadores.

El derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral, más concretamente, pretende reflejar la necesaria limitación del uso de los servicios de comunicación que ponen a nuestra disposición las TIC, para garantizar el tiempo de descaso y vacaciones de los empleados.

Antes de continuar, y como primer punto de reflexión previa, hay que tener muy presente que: Una cosa es que se emitan comunicaciones (emails, whatsapps, …) fuera del horario laboral, y otra cosa es que tengamos la obligación de contestarlos o actuar en consecuencia también fuera de horario (aunque seas un directivo). Por lo tanto, y con independencia de ley alguna, el primer paso es reeducarnos, y no convertir estas malas praxis en parte de nuestra cultura corporativa.

Tras esta reflexión, que puede parecer obvia, pero que en muchos casos perdemos de vista, cuando estamos en la vorágine del día a día, quiero adentrarme en el calado que el ejercicio de este derecho puede traer consigo en nuestras organizaciones, en forma de nuevas obligaciones.

Primero hay que tener en cuenta que el cumplimiento de este derecho debe ser respetado por todas las compañías, con independencia de su actividad o tamaño. Por lo tanto, cualquiera es susceptible de tener que implementar las medidas que hagan posible el ejercicio de este derecho.

Por otro lado, la propia LOPDGDD, establece la necesidad de que nuestras compañías definan la política interna, en coordinación con los representantes de los trabajadores, en la que se determinen las modalidades de ejercicio del derecho a la desconexión (con especial mención a los supuestos de teletrabajo total o parcial), así como la implementación de las acciones de formación y de sensibilización del personal sobre un uso razonable de las herramientas tecnológicas que evite el riesgo de fatiga informática.

Desconexión Digital

Piensa detenidamente:

  • ¿Tienes identificadas los canales y herramientas con la que se comunican los empleados?
  • ¿Tienes definido el uso previsto para cada uno de los canales y herramientas de los que dispones?
  • ¿Se han definido los requisitos y políticas de uso, vinculadas a estos canales y herramientas?
  • ¿Tienes identificados y caracterizados a tus los empleados, en función de sus necesidades de comunicación? Ej. Según el puesto de trabajo que ejercen, según el centro dónde desarrollan su actividad, si teletrabajan o no…. Según el caso, actúan como emisores o receptores, o ambos, …
  • ¿Los empleados conocen esas herramientas y canales de comunicación?
  • En tus planes de formación y comunicación, ¿se contemplan medidas para dar a conocer los canales y herramientas habilitados, y sus requerimientos y políticas de uso?

Seguro que este tipo de preguntas ya te las has hecho, y seguro que ya tienes respuesta para alguna, o muchas de ellas. El problema es que muchas ocasiones se han definido para un ámbito concreto (un departamento, un proyecto o un centro de trabajo determinado). Ahora es el momento de formalizar o adaptar tu política interna en materia de comunicación, dentro de la cual se establezca tu política en materia de desconexión digital, a la vista de la nueva LOPDGDD, así como el desarrollo o actualización del plan de comunicación y formación que tengas definido.

En consecuencia, la aprobación de la nueva ley de protección de datos de carácter personal, vuelve a poner en nuestro backlog la adecuación de nuestras compañías a la misma, debido a este y otros aspectos recogidos en ella. Ten en cuenta que ésta ley fundamentalmente se centra en complementar ciertos aspectos incorporados en el RGPD, y aclarar otros, por lo que tendremos que seguir trabajando en los “retoques” que ésta nos obliga hacer; así como abordar las nuevas obligaciones, en respuesta al reconocimiento expresos de los ya comentados derechos digitales. Por lo tanto, y tanto por el bien de nuestras propias compañías, como por su salud económica, debemos seguir avanzando en su adecuación a la LOPDGDD, ya que como bien sabéis las multas pueden llegar a ser de hasta 20 M€ o el 4 % del volumen de negocio anual global, así como en este caso concreto, las que pudieran derivar de la legislación laboral.

Frente a lo ya expuesto, y sin ánimo­­­­­­­­ de bajar la moral a nadie, hay que pensar que el trabajo no va a terminar aquí, debido a que todos somos conscientes de que todavía quedan disposiciones legales por aprobar, que continuarán modelando el espectro normativo en materia de protección de datos personales. De manera que… ÁNIMO Y A SEGUIR TRABAJANDO!!!

 

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