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El desafío mundial es también un desafío empresarial.

Enrique WoodEnrique Wood, Consultor. 13 de mayo de 2020.

Hoy, más de tres mil millones de personas en todo el mundo, nos encontramos en estado de confinamiento. El nuevo virus Covid-19, protagoniza una pandemia que está batiendo todo tipo de récords: epidemiológicos, sanitarios, económicos, financieros y sobre todo sociales y emocionales.

La buena noticia es que esta crisis será, previsiblemente, profunda, pero rápida. La velocidad de salida la determinará el tiempo que estemos confinados y las medidas de gobiernos y bancos centrales. Sin embargo, antes de esta crisis ya nos enfrentábamos como sociedad a enormes desafíos que, lógicamente, han quedado relegados a un segundo plano por la emergencia sanitaria. Pero cuestiones como el cambio climático con la previsible subida del nivel del mar, la pérdida de biodiversidad, y otros fenómenos adversos, son problemas que siguen presentes y conectados con la situación que vivimos.

La sostenibilidad no es opcional

La inversión ambiental, social y de gobernanza, (ESG por sus siglas en inglés), estaba creciendo en popularidad antes de que el virus comenzara a circular a finales de 2019, e incluso después de que el Covid-19 haya golpeado de lleno en la economía, esta tendencia de inversión ha superado los índices tradicionales al cierre del primer trimestre del año, según el análisis llevado a cabo por AFI. 

Morning stars

Empresas que habían tomado medidas para gestionar los riesgos no financieros relacionados con cuestiones como el cambio climático, la diversidad o los problemas de derechos humanos en la cadena de suministro han reemplazado a las que han centrado su enfoque en un resultado financiero. 

Es en este sentido, en el cual las empresas se preocupan por incorporar la sostenibilidad dentro de su estrategia corporativa, generando un equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social, cuando demuestran que están mejor preparadas ante los riesgos de una economía global. 

Por sostenibilidad en los negocios, nos referimos a dos dimensiones: su efecto en el medio ambiente y su efecto en la sociedad. Para que una empresa sea sostenible debe centrarse en estrategias a largo plazo que puedan lograr un impacto positivo en estas dimensiones, tomando decisiones en términos de años y considerar muchos otros factores  más allá del mero beneficio financiero.

Redefiniendo el valor

En el nuevo escenario global, el virus ha dejado patente que el enfoque basado en la ciencia y en la gestión de los datos son herramientas que apuntan a aumentar el impacto comercial.

El reto esencial para las empresas en tiempos de incertidumbre es replantear sus estrategia y su manera de hacer negocios. Debido a su naturaleza compleja, los riesgos relacionados con los ESG (environmental, social, and governance) requieren de una evaluación de riesgos dinámica, que vaya más allá del eje de probabilidad / impacto.

Siguiendo las recomendaciones del “World Business Council for Sustainable development” (WBCSD), las compañías que se encuentren en proceso de construcción  de su estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) tienen la oportunidad de determinar dónde están contribuyendo y qué ajustes deben hacer para conseguir un impacto positivo. En este punto es fundamental entender que no todos los indicadores de sostenibilidad son iguales para todas las empresas y que cada una necesita de indicadores específicos que permitan medir su impacto en el entorno. 

Escenario post-Covid 19

Ante nosotros se abre un nuevo escenario y poco a poco se empieza a desvelar el camino que presenta la sostenibilidad. Este camino hace que la competitividad a largo plazo de las compañías y de las economías, esté cada vez más vinculada a cómo las empresas son capaces de compatibilizar la generación de negocio con un mejor impacto en la sociedad y el medio ambiente. Minimizar el impacto ambiental de las operaciones, una gestión responsable de la cadena de suministro, abanderar causas sociales son, entre otros, algunos de los ingredientes fundamentales que ha hecho de la sostenibilidad una fuente de ventaja competitiva.

El escenario post-Covid19 puede ser una ventana de oportunidad para cambiar nuestra visión y conseguir un mundo más saludable, más sostenible y más justo.