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Montañismo para agilistas: el marco de escalado SAFe

Autor: Ignasi Prado. Quint.
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Ignasi Prado. Quinter.

Uno de los hitos más relevantes del montañismo en nuestro país es la culminación de la cima del Monte Perdido por parte de Ramond de Carbonnières en 1802. En aquel entonces el Pirineo era muy desconocido, apenas había mapas y la frontera franco-española no estaba claramente delimitada. Ramond estaba convencido de que el Monte Perdido era la cima más alta del Pirineo y llevaba años intentando alcanzar su cumbre para demostrarlo mediante mediciones.

Actualmente, alcanzar la cumbre del Monte Perdido es relativamente fácil. Se dispone de mapas con las distintas rutas de acceso, de un cómodo refugio donde pernoctar, de previsiones meteorológicas y de la seguridad de que, en caso de que algo suceda, los equipos de rescate intentarán ayudarnos. En aquella primera ascensión nada de eso era así. Cuando uno se acerca a una gran montaña y se pregunta cuál sería la mejor manera de ascenderla, es francamente difícil acertar sin invertir un tiempo en conocer el terreno de cerca.

Igual que la primera ascensión de Ramond, los primeros equipos ágiles de nuestras organizaciones deben encontrar su camino hacia la agilidad. Si imaginamos que cada organización es una montaña, estos equipos deben desbloquear impedimentos, cambiar maneras de trabajar, conseguir que el negocio acepte la nueva manera de trabajar y aprecie las ventajas, etc.

Como en el montañismo, cuando un primer equipo alcanza la cima de la agilidad, esto suele generar un efecto llamada. Más equipos dentro de la organización intentan llegar a la cumbre, algunos siguen los pasos de los pioneros, pero otros buscan otras rutas. Estos equipos evitan obstáculos conocidos y encuentran nuevos retos que solucionar. Con el tiempo, cada vez más equipos consiguen el reto de trabajar de forma ágil.

Estos equipos iniciales apenas se comunican entre ellos, trabajan de manera independiente, y usan técnicas distintas. De manera similar a los pioneros del montañismo, los primeros equipos ágiles asumen riesgos, el camino no está trazado, no tienen previsiones, caminan sobre terrenos inestables y usan técnicas arriesgadas, pero consiguen algo que antes parecía imposible. Estos equipos tienen sus propios métodos, algunos usan “Scrum”, otros optan por “Kanban”, otros por nuevas metodologías, pero no hay consenso entre ellos.

Igual que los montañeros han mejorado  y descrito sus técnicas para todos aquellos que sigan sus pasos, los “agilistas” han creado los llamados marcos de escalado. A diferencia de las metodologías de equipos, estos marcos de escalado nos permiten coordinar equipos diversos para conseguir aunar esfuerzos y que la agilidad ya sea más que una simple técnica de gestión de equipos y proyectos. 

Actualmente, uno de los marcos de escalado ágil más utilizado es SAFe. Este marco nos proporciona una muy buena guía para coordinar equipos y extender la agilidad dentro de la organización. De esta manera conseguiremos que toda la compañía pueda trabajar de esta nueva manera. Igual que los clubes alpinos y los manuales de montañismo popularizaron un deporte, los marcos de escalado serán una pieza clave para transformar la forma de trabajar de las organizaciones.

Cabe decir que no todas las empresas se enfrentan a la transformación de la misma manera. Es importante ser perseverante, y no desesperar ante la inmensidad del reto. En todo proyecto siempre existen unos primeros equipos que culminan la cumbre y que abren camino para el resto de la organización y ese es el objetivo de la implementación de  SAFe, es el momento de enfrentarse al desafío.